La librería City Lights de Londres puso en su escaparate un cartel que prohibía la entrada a los payasos. La dueña de la tienda de libros afirma que esa señal lleva años colgada en la puerta y que sólo se trataba de una broma.

La siniestra moda de payasos asesinos que comenzó en Carolina del Sur (EE.UU) a finales de agosto y que se ha extendido hasta aterrorizar a medio mundo da una nueva dimensión a ese chiste gráfico. Un par de bufones profesionales calificó esta señal como racista y mostraron su enfado ante la librería con una serie de pintadas en los cristales de la tienda.

La propietaria salió y la conversación con los clowns, que amenazaron con llevar a más payasos para protestar ante la librería, se volvió tensa. Afortunadamente, dos policías en bicicleta acudieron al lugar y lograron calmar los ánimos.

La BBC recoge que en Reino Unido se han publicado más de 60.000 tweets  con el hashtag #killerclowns desde el 10 de septiembre. Los payasos profesionales calificaron esta moda como “peligrosa e irresponsable”.

El fenómeno de los payasos asesinos también ha llegado a España: Badajoz, Zaragoza, Murcia, Gijón, Lleida o Valencia. Las llamadas a la policía por haber visto a gente disfrazada de payaso en mitad de la noche y con actitudes amenazantes se dispararon el fin de semana anterior a Halloween.

La policía recomendó una serie de directrices en caso de encontrarse con uno de estos payasos asesinos:

  • Mantener la calma y aplicar el sentido común
  • Evitar el conflicto con ellos
  • Llamar a la policía para avisar de su presencia precisando el lugar exacto en que se encuentra
  • Ser prudente al difundir la información para no generar alarma social